/ PEVA
“Peva es la sede de mi parroquia, media docena de casas desparramadas alrededor de la matriz (…) Aquí me rompí los dientes saltando de rollo de castaño en rollo de castaño en la puerta de Luís Rego, carpintero, un día al salir de la escuela.”
AQUILINO RIBEIRO, EN Geografía Sentimental
Capilla de Santo Antão
Hórreos
Horno Comunitario
Iglesia Matriz
HISTORIA
Peva, tierra ancestral, que se encuentra a 800 m de altitud, es un lugar donde se puede contemplar en simplicidad y en silencio el contraste existente entre la aridez de la sierra y el verde de los prados fértiles irrigados por las aguas límpidas del Paiva. Hasta 1834 perteneció al extinto municipio de Pêra e Peva, desde donde transitó al actual municipio de Moimenta da Beira.
En su territorio, insertado en el grandioso Couto de Leomil en tiempos medievales, encontramos el magnífico santuario dedicado a Santo Antão, protector de los criadores de ganado y de los animales domésticos y de establo, con fachada típicamente beiroa y rodeado de dos atrios: uno para las personas y otro para los animales. Es con toda la pompa y mucha afluencia que aquí, todos los años en enero, los animales vienen a ser bendecidos. En una plataforma inferior a este templo se encontraría implantado un hábitat prehistórico, que hallazgos de cerámica de finales de la Edad del Bronce vinieron a confirmar.
De la arquitectura religiosa y civil sobresale la iglesia matriz, implantada en un pequeño núcleo habitacional con características muy pintorescas, el horno comunitario, las varias fuentes y los tres marcos de granito que señalan la antigua posesión de propiedad por la Universidad de Coimbra, así como los molinos de agua de la Tomadinha y los hermosos hórreos. Se les añade una sepultura antropomórfica excavada en la roca, bastante deteriorada, de época medieval, en el sitio de la Portela.
Además de poseer un importante patrimonio arquitectónico, Peva detenta algunos ejemplares artísticos móviles de elevado valor, concretamente una cruz parroquial que la tradición oral dice haber pertenecido a Sendim, habiendo sido cambiada en una romería de la Lapa.
«Pero, ni todo, cuando se relanzan ojos desde las cimas de la Nave, es drama. Además reluce una empena: Santo Antão, abogado de los animalitos domésticos (…)»