/ ARIZ

“(…) se compone de unas docenas de casas encaramadas encima de riscos y entre riscos (…). Pero esta Ariz, tan metida en las malezas de la Nave (…), tiene historia.”

AQUILINO RIBEIRO, IN GEOGRAFIA SENTIMENTAL

Puente Romano

Molinos

Horno Comunitario

Tumbas
Antropomórficas

Iglesia Matriz

HISTORIA

Implantada en la margen derecha del río Paiva, Ariz se inserta en un paisaje marcadamente granítico, circundada por manchas de pinar y pequeños campos agrícolas mimosamente irrigados por el río Paiva y por la ribera de Cubos.

El godo Alarico le dio el nombre de villa Alarici, pero sus orígenes son más remotos y se remontan a la prehistoria, cuya presencia de dólmenes y otros vestigios neolíticos atestiguan. En esos tiempos, las grandes peñas eran usadas como refugios por nuestros inmemoriales abuelos que ahí construyeron el poblado amurallado del “Castelo”.

La ocupación humana de Ariz es larga y continua. El casal romano/altomedieval de Janamoga, las necrópolis rupestres de Penedos y de Pulo do Lobo/Fonte dos Lobos, así como una estela funeraria, con inscripción latina (D(is) M(anibus) S(acrum) / RVFINO RU/FI ANN(orum) XV (quindecim) / ET RVFO RV/FINI ANN(orum) XXX (triginta) / […] – Consagrado a los dioses Manes. A Rufino, hijo de Rufo, de quince años, y a Rufo, hijo de Rufino, de treinta años. […]), son testigos del paso del tiempo.

PUENTE

"ROMANA"

Uno de los ex libris de la aldea es el Puente Nuevo. Esta bellísima construcción fue edificada en estilo románico por lo que es cariñosamente llamada por sus gentes Puente “Romana”. Se trata de una estructura de acceso empedrado y tablero sin guardas, estando uno de los arcos casi soterrado.
La ocupación humana de Ariz es larga y continua. El casal romano/altomedieval de Janamoga, las necrópolis rupestres de Penedos y de Pulo do Lobo/Fonte dos Lobos, así como una estela funeraria, con inscripción latina (D(is) M(anibus) S(acrum) / RVFINO RU/FI ANN(orum) XV (quindecim) / ET RVFO RV/FINI ANN(orum) XXX (triginta) / […] – Consagrado a los dioses Manes. A Rufino, hijo de Rufo, de quince años, y a Rufo, hijo de Rufino, de treinta años. […]), son testigos del paso del tiempo.

POBLADO

DEL CASTILLO

“El pemegal es la ruina palace de la montaña.”

Los Hombres de Pêra y Peva dejaron el primitivo castillo, la iglesia vieja, las alturas serranas defendidas por la peña y, en la «campiña» compartían en pleno la suerte de las poblaciones ribereñas. Se sitúa esta bajada al menos a finales del siglo XVI.

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SU RECORRIDO